lunes 12 de mayo de 2008

Ambientalistas contra la papelera de reciclaje

Como “Ktarsis” me está aburriendo aún más que a la mayoría de los lectores que ya ni ingresan, salvo que estén peor que yo, aquí sugiero algunas opciones para el nombre de algún lugar textual “convencional” donde podrían ir a parar todos los textos de este blog.

  • Mi (EN)vida y yo
  • Lo mismo de siempre (pero peor)
  • Alpedismus in extremis
  • Para leer en el inodoro
  • Leéme que me (dis)gusta
  • Tirá la cadena… (pero dejá que cargue)

    PD: no se aceptan otras sugerencias (a menos que sean de contenido sexual).

Destino circular


Se vaciaron los sueños. Duermo desnudo y ahora lo estoy más. Sólo se escucha el sonido del despertador. Ojos entreabiertos sin ganas de abrirse del todo. Levantarse. Ir al baño. Luz. Inodoro. Tapa. Pis. Ducha. El agua que sale fría. Se calienta y entro. Caen las gotas echas chorro en mi cabeza y se expanden hasta que ya no pienso. Cargo el cepillo y la rutina está en marcha. Jabón. Shampoo. Crema de enjuague. Tiempo. Cierro la ducha. Salgo y me seco. El vapor me detiene un rato más. El frío me recibe en el cuarto. Elijo remera. Jean sin calzoncillo (una extraña teoría de libertad a desarrollar próximamente), medias y zapatillas. Desodorante. Perfume. Me visto. Otra vez el uniforme social para salir a “vivir” a la calle. Pongo agua en la pava. La hago hervir para hacer café. Tomaría mate pero no me gusta hacerlo solo y hoy estoy solo, como ayer y como mañana. Salgo al balcón con el café y unas galletas. Miro el diario sin leerlo, tomo café, como una galleta y vuelvo a tomar café hasta mirar el reloj, comer otra galleta y terminar el café. Vuelvo al cuarto. Me calzo la mochila que me autoimpongo más música en los oídos y salgo.
Son las 9 de la mañana y el sol y la esquizofrenia metalera me acompañan hasta la parada del colectivo detrás de unos anteojos demasiado oscuros para que alguien me vea y muy claros como para no ver a alguien. Llego y espero. Por alguna (sin) razón las personas se ponen delante de mí en la fila e indefectiblemente suben al colectivo antes que yo. “Hoy no lo harán”, me digo. Hoy seré yo el que suba antes que la vieja y la mina con un bebé colgado de cada brazo. Pero no. Otra vez. Mientras pienso en mi neo-egoísmo social, las dejo pasar como el tipo que se siente mejor persona al dejarse pasar. Ya fue.
Le pago al chofer sin ganas y voy hasta el último asiento pegado a la ventanilla. Ese que siempre deseo que esté libre. Me gusta. Ahí me siento libre. Puedo observar todo sin sentirme observado. Sólo música hasta la primera parada. Sube un sordomudo supuesto, pidiendo monedas a cambio de frases de amor impresas en un cartón junto a 365 días de un año igual que cualquier otro. No compro. Seguro que si fuese una sordomuda (supuesta o no, es lo de menos) pero linda y me ofreciese lo mismo o cualquier otra cosa, la invitaría a sentarse conmigo o hasta encima de mí. Al terminar la fantasía llego al trabajo.
Me dejé llegar otra vez sin resistencia alguna. De ahí en más, voy a menos. Las relaciones van y vienen sin dejarme nada más que palabras irreales. Pienso. Llamo por teléfono y escribo. Stop. Pasaron nueve horas y no me di cuenta.
Regreso a esperar la misma secuencia del colectivo. Subo, pero esta vez no hay ningún sordomudo a la vista. Se ve que solo trabajan medio día. “Tienen suerte”, pienso. Asumo mejor humor ahora. Pienso que hasta podría comprarle algo si apareciera. Ninguno sube.
Solo tengo ganas de seguir sentado hasta llegar adonde las personas bajen delante de mí y yo, detrás de unos lentes demasiado oscuros para que alguien me vea y muy claros para ver a alguien, vuelva caminando, llegue, desensille la mochila autoimpuesta, coma algo en el balcón, vea la televisión sin mirarla, me desnude, abra la ducha sin tiempo hasta que el agua borre mis pensamientos hasta mañana. Ducha. Pis. Luz. Cama y a llenar los sueños.

martes 18 de marzo de 2008

For you (you know who you are)


All you need is love. Only love. Love is all you need. My spirit dance with your sex. Kissing your sex reminds me why im alive. Tonight, funny fucking. Im coming to you, into you, over you. My sperm invades your mouth and your kisses now get sticky. Nasty habits. This moment remains calm after war with your body. I love this war. Peace dies against you nacked. The best comes when you talk to me. Im nothing in front of your wonderful shyness. This is the final penetration. The effect is just perfect. Everything is inside you. And you suck my spirit asking for more and most!
I ll never stop. Come together, right now, over me…
Just love baby, pure love…

Solo contra mí


El oscuro infierno vive dentro de mí, pero hoy tiene luz. Hay una dosis de palabras que me llegan y mantienen internamente vivo.
Una y otra vez intenté escapar de esto. Implicado en el caos volví a entrometerme en mi necesidad de huir. Es inútil. Nadie escapa de uno mismo. Ahí residen la vida y la muerte. Afuera se reflejan y se embriagan entre sí.

Asma mater


Soy sólo mi sombra, pero todavía tengo luz para dar (aunque de bajo consumo). Influenza oficialista que me consumió hasta el ahora. Unos pocos peligros sensatos marcan mi presente. Patricio Rey está preso en esta ciudad conmigo. Hoy logré alcanzar cierta paz en el vicio de mi existencia. Busco en mí esa dosis de locura re-despierta hace poco para que me guíe hacia el infinito de estas letras. Encuentro un salvavidas desinflado pero que no está pinchado. Sólo fue perdiendo el aire que me tiene y man-tiene ass-mático. El poder es mi triste ventolin desde hace tres años. Necesito morir para resucitar y de-mostrarme que hay vida después de esta cárcel. Soy un presidiario con carceleros ajenos a mi condena. Un buscador eterno de sensaciones que tienden a dejarme buscando. Saber que mi legado está en camino pero percibiendo que no hay padre suficiente. Quiero verlo nacer. Sentirme inmortal. Explorar los confines de mis más profundos deseos de seguir vivo a pesar de la humana limitación.
Las letras me llevan por el camino del deseo de escribirlas y nada puedo hacer más que someterme a ellas. Padre e hijo unidos en letras, en amor y en inevitable sentimiento egoísta de dar a luz una nueva existencia más allá de cualquier contexto. Ya soy padre y todo lo demás es relativamente intrascendente. Amor, sexo, dinero, ganas, seguridad, estabilidad, egoísmo, se desvirtúa…

Papel de viejo


Entró el whisky. Más bien penetró. Sobredosis etílica. Anestesia inconsciente que aletarga ansiedades a costa de muertes mentales. Sórdida dosis de coraje recién llegada para combatir timideces de carácter.
Me hastían quienes dicen que “leí y escribí mucho en relación a mi edad”, una frase tan pelotuda como yo. Ni existo en relación a mi edad ni mis lecturas y escrituras existen en relación a mí. Yo no soy más que esto que acabé de escribir en este segundo. Ni siquiera. Ya dejé de serlo una vez más. Otra vez, el instante eterno. La inmortalidad de la última letra que terminé de trazar para permanecer en este mundo. Sentí la necesidad de humedecer mis ganas para no dejarlas secar en un cómodo sentimiento de ocio mental. Quiero decirles (o al menos intentarlo) a todos los que le importen lo que pasa por mi cerebro. Este ingobernable aliado que vive dentro de mi cabeza y ordena a mis manos escribir estas letras. Él es quien marca mis deseos y mi yo. Me hace escribir un lunes (ex domingo) en base a sus necesidades. Soy su esclavo. Me entrego a él pero me dejo llevar por ansias ajenas a la razón. Ambición de genialidad absurda sin una real ambición.
Hoy quise que mi hijo se pareciera a mí en las ganas de ir más allá de sí mismo para ser diferente y lograr darse cuenta que en la diferencia está la belleza. El amor nace y vive en el deseo de trascendencia. La familia es la construcción artificial del deseo de inmortalidad. Nacer para vivir, vivir para morir…

martes 11 de marzo de 2008

It smells like shit spirit…


Siento que es más fuerte el deseo de autodestrucción. Será que aún no aprendo como defenderme de mí mismo. Es ahora cuando siento que soy mi peor enemigo. No tengo manera de encontrar la paz. Se aleja sin despedirse desde hace mucho tiempo. Me encierra en mí mismo y me impide relacionarme con lo externo. Es ahora cuando me doy miedo. En este momento ya no dependo de mí. Me transformo en impulso autodestructivo. Por alguna razón me llevó a escribirlo. Será que en el fondo aún quiero defenderme. Lo tengo dentro de mí desde hace mucho y es realmente fuerte. Por momentos creo (o me hace creer) que me fortalece cuando lo que hace realmente es destruirme sin prisa y sin pausa. Es la muerte disfrazada. ¿Cómo alejarlo? Es mi peor fantasma, mi zona oscura e indescifrable. Me lleva por caminos que me alejan de quienes me quieren o pretenden hacerlo. Parece que le tengo miedo. Pero si lo enfrento me derrota. Una y otra vez. ¿Por qué me hace sentir cómodo? ¿Acaso el deseo de autodestrucción va de la mano de mi idea de trascendencia e inmortalidad? Es mi gran paradoja. Si vivo para trascender y ser recordado, ¿por qué no vivir más? Tengo miedo de seguir creciendo. En realidad no me agrada la idea de ser un adulto en el sentido convencional. Quizás sea ese no-deseo una parte de lo que me lleva a la autodestrucción “antes que sea tarde”. La misma ansiedad de trascender me lleva a apurarme. Es ahora cuando extraño que me cuiden. Intuyo que si no me cuidan, moriré antes de lo previsto…
El miedo a no tener miedo me hace pensar que moriré joven. La curiosidad me tienta a ver qué hay “más allá”. Necesito la experiencia. La fe no me alcanza…